–Dr. Pablo Gallardo Ojeda explicó que la salmonicultura chilena ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, incorporando avances científicos, tecnológicos y estrictos estándares sanitarios que garantizan la calidad del producto, al tiempo que enfrenta el desafío permanente de fortalecer su sostenibilidad ambiental.
Con el propósito de aportar evidencia científica a un debate que suele estar marcado por desinformación y mitos, el académico e investigador de la Universidad de Magallanes (UMAG), Dr. Pablo Gallardo Ojeda, participó en el video podcast Región en Diálogo de UMAG TV, donde abordó el desarrollo de la salmonicultura chilena, el valor nutricional del salmón de cultivo y los principales desafíos que enfrenta esta industria estratégica para la región.
Profesor titular del Departamento de Ciencias Agropecuarias y Acuícolas de la Facultad de Ciencias, el investigador explicó que decidió abordar el tema a través de una columna de opinión publicada en un medio local luego de escuchar afirmaciones erróneas sobre la producción de salmón.
“Quise escribir esa columna porque a veces uno escucha conversaciones de pasillo o comentarios donde es bueno poner las cosas en contexto. En el tema de la nutrición y los salmones existen trazabilidad y patrones que son rigurosos y que uno tiene que demostrar”, señaló.
Gallardo recordó que Chile es actualmente el segundo productor mundial de salmón y que la industria cuenta con cerca de cinco décadas de desarrollo. En Magallanes, agregó, la actividad comenzó a consolidarse durante las décadas de 1980 y 1990, evolucionando desde pequeños centros de cultivo hacia operaciones altamente tecnificadas.
Uno de los cambios más relevantes ha sido la transformación de la alimentación de los peces. Mientras hace décadas la dieta dependía principalmente de harinas y aceites de pescado, hoy la mayor parte de los ingredientes proviene de fuentes vegetales.
“Hoy en día, el alimento del salmón viene prácticamente entre un 10% y un 20% del mar y el resto proviene de plantas terrestres. Eso ha sido un desafío tecnológico enorme para que un pez carnívoro coma plantas”, explicó.

Durante la conversación, el académico abordó algunas de las dudas más frecuentes de la ciudadanía respecto al consumo de salmón de cultivo, particularmente aquellas relacionadas con el uso de hormonas y antibióticos.
“Uno de los principales mitos es que a los salmones de cultivo se les agregan hormonas. Eso no es así. No conozco ningún caso en que existan empresas que estén inyectando hormonas de crecimiento o de resistencia a enfermedades; eso simplemente no existe”, afirmó.
Respecto a los antibióticos, reconoció que su uso constituye uno de los desafíos de la industria, aunque enfatizó que existen estrictos controles nacionales e internacionales para garantizar la inocuidad del producto. “Existen períodos de carencia y procedimientos muy rigurosos para identificar trazas de antibióticos. Que uno esté comiendo un salmón con antibióticos no es posible”, sostuvo.
Gallardo destacó que la salmonicultura moderna ha incorporado nuevos estándares asociados al bienestar animal y a la reducción de impactos ambientales. “Los desafíos no son producir menos, sino producir de una manera más sostenible y ser más eficientes. Ahí está orientado gran parte del desarrollo de la investigación y la innovación”, indicó.

En ese contexto, valoró las condiciones naturales de Magallanes, donde la incidencia de enfermedades ha sido históricamente menor que en otras regiones salmoneras del país. “Nuestra región tiene condiciones privilegiadas y eso también implica una responsabilidad. Siempre les decimos a nuestros estudiantes que, si la actividad productiva existe, debemos preguntarnos qué podemos hacer para que sea cada vez más sostenible en el tiempo”, expresó.
El investigador también destacó el estrecho vínculo que mantiene la Universidad de Magallanes con las empresas del sector, mediante convenios de colaboración, prácticas profesionales, proyectos de investigación, asesorías y desarrollo de tesis.
Actualmente, la carrera de Ingeniería en Acuicultura se encuentra en un proceso de rediseño curricular, incorporando las necesidades planteadas por la propia industria. “Las empresas nos han dicho que debemos fortalecer áreas como inteligencia artificial, automatización, telemetría y sensores, pero también habilidades de liderazgo. Esa retroalimentación nos permite formar profesionales mejor preparados para los desafíos actuales y futuros”, explicó.
Finalmente, el académico subrayó que la salmonicultura continuará siendo uno de los principales motores productivos de Magallanes y que el desafío será consolidar una industria cada vez más innovadora, sostenible y conectada con el conocimiento generado desde las universidades, promoviendo además iniciativas de economía circular y un mayor acceso de la población chilena a un alimento de alto valor nutricional.
Región en Diálogo va todos los lunes, miércoles y viernes en vivo a partir de las 10.00 horas por las plataformas de UMAG TV.
