-La instancia fue clave para obtener herramientas y conocimientos enfocados en avanzar en el trabajo científico de clasificación e identificación de especímenes de campañas antárticas y subantárticas integradas por académicos y académicas UMAG.
En el marco del fortalecimiento de la investigación marina y la cooperación internacional, la Universidad de Magallanes (UMAG), tuvo una activa participación en el taller internacional de especialización “Confusing Crustaceans III: Cumacea”, llevado a cabo entre el 3 y el 7 de agosto en el Natural History Museum of Los Angeles County, con apoyo de las dependencias de University of Southern California (USC), en California, Estados Unidos. La bióloga marina y asistente de investigación del Laboratorio de Ecología Funcional (LEF) de la Facultad de Ciencias, Leslie Novoa participó de este importante evento científico internacional en una iniciativa que contó con el respaldo y patrocinio de los doctores y académicos UMAG, Américo Montiel y Cristian Aldea.
La estancia académica estuvo enfocada en el entrenamiento avanzado para la recolección, preservación y determinación taxonómica del orden Cumacea (conocidos como “camarones coma”), un grupo de pequeños crustáceos peracáridos que cumplen un rol ecológico fundamental en los fondos bentónicos, pero sobre los cuales la información científica en Chile y en la Región de Magallanes continúa siendo sumamente escasa.
“Actualmente, Cumacea es un orden muy poco estudiado a nivel de especies e incluso de familias en la región subantártica. Si bien en la Antártica se han realizado mayores esfuerzos gracias al carácter internacional del territorio, la captura de estos organismos sigue siendo compleja. Al ser tan pequeños y poseer un cuerpo y apéndices extremadamente delicados, es muy fácil que se dañen o se pierdan durante la colecta o el análisis en laboratorio”, explicó Novoa.
La mayoría de los cumáceos son organismos bentónicos endofaunales; es decir, habitan en el lecho marino, generalmente enterrados en sedimentos blandos como fango o arena. Actúan principalmente como detritívoros o depositívoros: al alimentarse y excavar, contribuyen directamente a la oxigenación del lecho marino, lo cual es muy importante para las comunidades marinas.
La investigadora agregó, además, que, en latitudes altas, presentan adaptaciones a temperaturas extremas y a la alta deposición de sedimento glaciar. Sumado a esto, poseen un desarrollo directo (característico de los crustáceos peracáridos, que incuban a sus crías en un marsupio, tal como los canguros), por lo que su capacidad de dispersión es muy reducida. “Esto los convierte en un grupo modelo excelente como bioindicador para el monitoreo de cambios ambientales”, recalcó.





El programa formativo de alto nivel contó con un cuerpo docente compuesto por referentes internacionales en las ciencias del mar: la Dra. Sarah Gerken (profesora de la University of Alaska Anchorage y experta mundial en cumáceos actuales y fósiles), el Dr. Kevin Kocot (curador de Zoología de Invertebrados en el Alabama Museum of Natural History y especialista en genómica y filogenia de invertebrados) y el Dr. Les Watling (profesor emérito de la University of Hawaii y experto en morfología funcional y biogeografía), quienes brindaron una combinación de clases teóricas, sesiones prácticas de laboratorio y salidas de campo, para habilitar competencias clave en técnicas taxonómicas, morfológicas, de captura y preservación.
Para Novoa, uno de los impactos más relevantes de esta movilidad es la puesta en valor de las colecciones biológicas obtenidas en expediciones oceánicas, tanto nacionales como internacionales recientes. “Algunas de las zonas muestreadas no contaban con registros previos de estos organismos, mientras que en otras no se reportaban hallazgos desde 1997. Por ello, lograr identificar este material y aprender a colectarlo de manera adecuada, resulta fundamental para empezar a estudiar y comprender una fracción de nuestro patrimonio marino que requiere ser descrita y visibilizada”, señaló. De de las muestras identificadas algunas son ejemplares de Diastylis de gran tamaño provenientes de la Antártica, y del género Eudorella, característico de zonas con alta sedimentación.
La pasantía también permitió consolidar colaboraciones científicas con profesionales de Estados Unidos en la integración de ejemplares de moluscos en estudios genéticos para comprender cómo se ha desarrollado la evolución y conectividad de esta fauna entre Magallanes y la Antártica. De hecho y aprovechando la presencia de un investigador experto en moluscos sin concha (aplacóforos), la investigadora tuvo la oportunidad de identificar un par de organismos de este grupo, el cual es igualmente desconocido en mares australes y cuyos especialistas son muy escasos.
Los aprendizajes y metodologías de laboratorio serán transferidos a los estudiantes de la carrera de Biología Marina mediante asistencias complementarias en la asignatura de Zoología I, promoviendo el estudio de grupos taxonómicos poco explorados en el extremo sur del país y sentando las bases para futuras publicaciones científicas en revistas de alto impacto.



