–Camila Gómez, estudiante del Magíster en Ciencias, mención Manejo y Conservación de Recursos Naturales en Ambientes Subantárticos de la Universidad de Magallanes, advierte sobre los riesgos que enfrentan estas aves durante la época reproductiva y plantea la necesidad de aprender a convivir con la fauna que habita la ciudad.
En primavera, los espacios verdes de Punta Arenas se transforman en lugares de reproducción para diversas especies de fauna urbana. Entre ellas se encuentra el queltehue o tero, ave característica del paisaje de Magallanes que, pese a su presencia cotidiana, enfrenta múltiples amenazas durante su período de crianza.
Así lo plantea Camila Gómez, estudiante del Magíster en Ciencias mención Manejo y Conservación de Recursos Naturales en Ambientes Subantárticos de la Universidad de Magallanes (UMAG), quien pone el foco en un problema que, muchas veces, pasa inadvertido: la reproducción de estas aves en bandejones centrales, áreas verdes y pastos universitarios.
El queltehue nidifica directamente en el suelo, dejando sus huevos entre el pasto, donde pueden resultar prácticamente imperceptibles para las personas. Esta característica, que funciona adecuadamente en ambientes naturales abiertos, representa un riesgo en espacios urbanos donde circulan vehículos, personas, perros y maquinaria de mantención.
“El problema de fondo no es la presencia de aves en la ciudad, sino la forma en que ocupamos el territorio”, sostiene Gómez, apuntando a la necesidad de considerar la fauna urbana como parte del entorno que también requiere cuidado y protección.
Entre las principales amenazas identificadas se encuentran los perros sueltos, el tránsito de personas por áreas de nidificación, la intervención de los pastos durante la época reproductiva y la circulación de vehículos a alta velocidad cerca de los bandejones. Estas situaciones pueden provocar la destrucción de nidos y la muerte de polluelos, muchas veces sin que exista una intención directa de causar daño.

La importancia de la tenencia responsable de mascotas
La protección de estas aves también está relacionada con la tenencia responsable de mascotas, particularmente durante esta época del año. Mantener a los perros con correa en espacios donde puedan existir nidos constituye una medida básica para favorecer la convivencia entre las personas y la fauna urbana.
Asimismo, señala que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) ha realizado llamados a proteger a los queltehues durante la época de crianza y recomienda no capturarlos ni trasladarlos, debido a que estas acciones pueden resultar perjudiciales. La propuesta es favorecer la convivencia y no desplazar a la fauna de los espacios que utiliza para reproducirse.
La ciudad también es hábitat
Para la estudiante de postgrado y bióloga marina de profesión, la presencia de estas aves constituye también una oportunidad para fortalecer la educación ambiental y acercar la biodiversidad a la comunidad.
“La biodiversidad no vive solo en lugares lejanos, también está en el barrio, en la universidad y en los espacios que cruzamos todos los días”, dice, destacando el valor educativo que puede tener para niñas, niños y la comunidad observar el comportamiento de estas aves y el crecimiento de sus polluelos.
En este sentido, propone medidas como señalética, educación ambiental y cuidados especiales durante la época reproductiva, pero también un cambio de actitud que permita observar y reconocer la presencia de vida silvestre antes de intervenir un espacio.
La reflexión de Camila busca instalar una mirada sobre la biodiversidad urbana. Teniendo en cuenta que los espacios naturales en la ciudad son cada vez más reducidos, es preciso – a su juicio- aprender a convivir con las especies que también habitan Punta Arenas como un desafío de construir un entorno más respetuoso con la vida silvestre.
