Día del Orgullo Autista invitó a derribar barreras y promover una sociedad más inclusiva

Día del Orgullo Autista invitó a derribar barreras y promover una sociedad más inclusiva

-En el marco de esta conmemoración impulsada por la propia comunidad autista, profesionales y estudiantes del Programa Transición Comunitaria Espectro del CADI UMAG destacaron la importancia de avanzar en educación, aceptación y eliminación de prejuicios que aún limitan la participación plena de personas autistas en distintos espacios de la vida cotidiana.

Cada 18 de junio se conmemora el Día del Orgullo Autista, una fecha instaurada en 2005 por la propia comunidad autista con el objetivo de promover la aceptación de la neurodiversidad, visibilizar sus fortalezas y cuestionar las miradas centradas exclusivamente en el déficit o la patologización.

En este contexto, el programa Transición Comunitaria Espectro, desarrollado por el Departamento de Terapia Ocupacional de la Universidad de Magallanes en el Campus Asistencial Docente e Investigación (CADI UMAG), realizó un llamado a seguir construyendo entornos más inclusivos y accesibles para adolescentes y adultos autistas.

Durante su participación en el video podcast Región en Diálogo de UMAG TV, la terapeuta ocupacional y coordinadora del programa, Catalina Vega Melgarejo, explicó que esta conmemoración busca relevar una mirada distinta sobre el autismo. “Desde el año 2005 se conmemora esta fecha, que logra resaltar la neurodiversidad más que verla como una discapacidad o un trastorno. El espectro autista no lo podemos llevar a una discapacidad como tal; hay personas autistas que presentan características distintas”, señaló.

La terapeuta ocupacional Catalina Vega y la estudiante en práctica Araceli Mansilla participaron en Región en Diálogo para conversar sobre el Día del Orgullo Autista.

Actualmente, el programa trabaja con cerca de 30 usuarios, cuyas edades fluctúan entre los 13 y los 54 años. Su foco está puesto en fortalecer habilidades para la vida diaria, la participación comunitaria, las relaciones interpersonales y la inclusión laboral.

“Tenemos personas en transición, por ejemplo, en temas laborales. Cosas que para una persona neurotípica son simples, para ellos son una barrera y nosotros tratamos de entregar herramientas más amigables”, indicó Vega.

Por su parte, la estudiante en práctica de Terapia Ocupacional, Araceli Mansilla, destacó la relevancia de acompañar a las personas autistas más allá de la infancia. “A las personas autistas uno las ve desde niños, pero falta mucho trabajo en el apoyo que tienen que continuar hacia la vida adulta y la adolescencia”, afirmó.

Uno de los principales desafíos sigue siendo combatir los prejuicios y estigmas presentes en distintos ámbitos sociales. Según las profesionales, muchas de las dificultades que enfrentan las personas autistas no provienen de su condición, sino de barreras impuestas por el entorno.

“El ambiente es el que genera la discapacidad. Es importante comprender el concepto y adaptar los espacios para que la persona se desenvuelva en su entorno. Esta fecha promueve que puedan vivir de manera auténtica sin sentirse obligados a ocultar sus conductas”, sostuvo Catalina Vega.

Araceli Mansilla recordó que aún existen situaciones de discriminación asociadas al desconocimiento. “Nos pasó con un usuario que buscaba trabajo y por correo le dijeron que no cumplía los requisitos tras saber su diagnóstico. Él se puso muy mal preguntándose cuál era su problema”, relató.

El programa desarrolla intervenciones individuales y grupales, incorporando actividades lúdicas, tecnologías de realidad virtual e impresoras 3D, además de un trabajo permanente con las familias. Asimismo, promueve el desarrollo de habilidades sociales, flexibilidad cognitiva y tolerancia a la frustración, respetando siempre los intereses y objetivos de cada participante.

Finalmente, profesional y estudiante coincidieron en que el principal desafío para la sociedad magallánica es avanzar hacia una mayor comprensión de la neurodiversidad.

“Tenemos que educarnos más sobre estos diagnósticos y entender que todos tenemos una oportunidad para hacer nuestra vida en comunidad”, afirmó Vega. En la misma línea, Mansilla destacó que la clave está en “la empatía y en no englobar a todos en un diagnóstico”, promoviendo apoyos que permitan a cada persona desarrollarse desde sus propios proyectos de vida.