Con la premisa de que “antes de fotografiar, hay que aprender a mirar”, la iniciativa busca crear un lenguaje común entre futuras duplas psicosociales, utilizando el encuadre y las artes como herramientas de pensamiento crítico y análisis territorial.
Con el objetivo de profundizar las competencias de observación en el ámbito comunitario y psicosocial, estudiantes de las carreras de Psicología y Trabajo Social de la Universidad de Magallanes (UMAG) dieron inicio a un innovador taller interdisciplinario de fotografía.
La iniciativa forma parte del fortalecimiento curricular del proyecto “TELARES Conocimientos 2030”, y promueve que “futuros profesionales utilicen las artes como una ventana de análisis crítico, centrándose en los contextos, vínculos y trasfondos humanos que caracterizan el ejercicio de las ciencias sociales”, aseveró la académica del Departamento de Psicología, María José Sandoval.

“Hace un tiempo ya que estamos usando esa estrategia, junto a otras del mundo de las artes, para acercar los aprendizajes de la formación profesional de una manera mucho más creativa. Creemos firmemente que el uso de las artes y, en este caso de la fotografía, logra abrir la mirada”, añadió la académica del Departamento de Trabajo Social, Agnnes Dobson.
Un lenguaje para la dupla psicosocial
El taller está a cargo de Milenka Leiva Jara, fotógrafa y trabajadora social egresada de la UMAG hace 13 años. Ella combina ambas disciplinas para orientar los ejercicios prácticos, y propuso una metodología diseñada para que las y los participantes aprendan progresivamente a trabajar en conjunto.

“La intención de este trabajo es que empiecen a trabajar en duplas, como una actividad práctica para crear este lenguaje entre psicólogo y trabajador social, y también para trabajar la observación a través de la fotografía”, explicó Leiva. En su primera clase, explicó que su taller “está pensado netamente en que sea participativo, para que a través del trabajo práctico puedan empezar a comprender la fotografía y darle el sentido de observar, de detenernos a mirar qué es lo que tenemos en el celular y por qué tomamos una imagen”.
De la sala de clases al Cementerio Municipal
La formación contempla cinco sesiones de aprendizaje práctico. La primera etapa abarca ejercicios iniciales de observación y encuadre dentro del campus universitario mediante el uso de teléfonos móviles. En las clases subsiguientes, los estudiantes abordarán técnicas de narrativa visual, composición, uso de la luz y la ética en la representación del retrato humano.

El hito central del taller consistirá en una salida de campo al Cementerio Municipal de Punta Arenas, donde cada estudiante recorrerá sectores específicos de manera individual para descubrir y construir un relato fotográfico de cinco imágenes acompañado por un micro-texto reflexivo. El ciclo concluirá con una exposición colectiva titulada “La imagen que permanece”, donde se presentarán las obras ante el grupo para dialogar acerca de las decisiones visuales, la empatía, y la responsabilidad ética de poner la mirada sobre las personas y sus historias.



























