En Puerto Natales realizan talleres para fortalecer redes de apoyo a personas cuidadoras

En Puerto Natales realizan talleres para fortalecer redes de apoyo a personas cuidadoras

La iniciativa busca promover el autocuidado, la comunicación y la articulación comunitaria en torno al cuidado, y forma parte del circuito participativo de acompañamiento impulsado por la Universidad de Magallanes, en el marco del programa Redes Comunitarias de Cuidado del Gobierno Regional, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo.

Con una alta participación y en un ambiente marcado por la confianza y la escucha activa, se desarrolló en el barrio Nueva Patagonia de Puerto Natales, un ciclo de talleres orientado a fortalecer el bienestar de personas cuidadoras, promoviendo el autocuidado, la comunicación asertiva y la construcción de redes de apoyo comunitario.

El encuentro, titulado “Encontrarnos para sostenernos”, estuvo enfocado en reconocer la experiencia de cuidado, generar vínculos de confianza e introducir prácticas básicas de autocuidado. La jornada comenzó con una instancia de bienvenida en la que se presentaron los objetivos de la iniciativa y se establecieron acuerdos fundamentales como el respeto, la confidencialidad y la no emisión de juicios, propiciando un espacio seguro para el diálogo.

La propuesta es parte del circuito participativo de acompañamiento impulsado por la Universidad de Magallanes (UMAG), en el marco del programa Redes Comunitarias de Cuidado del Gobierno Regional de Magallanes con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

A través de dinámicas grupales, las participantes compartieron sus experiencias de cuidado, identificando desafíos comunes y recursos personales que les permiten sostener esta labor. En ese contexto, reflexionaron en torno a preguntas clave como “¿qué es lo más difícil de cuidar?” y “¿qué me ayuda a seguir?”, cuyas respuestas fueron abordadas colectivamente.

Durante el taller se introdujeron conceptos como la sobrecarga del cuidado y la importancia del autocuidado, reforzando la idea de que el cansancio no es un signo de debilidad, sino una experiencia legítima dentro de este rol. Asimismo, se trabajó con la herramienta “Semáforo del autocuidado”, que permitió identificar señales de agotamiento, alertas y acciones concretas para el bienestar. La jornada concluyó con la definición de compromisos personales orientados al cuidado propio.

La tallerista Nicole Yáñez destacó el enfoque progresivo de la iniciativa señalando que, “se trata de un proceso compuesto por tres sesiones que avanzan desde la reflexión individual hacia la acción colectiva. Hemos priorizado el diálogo abierto y la validación de experiencias, considerando que muchas personas cuidadoras no suelen pedir ayuda, pese a reconocer su importancia”.

En este contexto, los encuentros abordaron habilidades de comunicación asertiva, como expresar necesidades, poner límites y solicitar apoyo, y el fortalecimiento de redes comunitarias que permitan generar apoyos concretos.

Desde la comunidad, la presidenta de la Agrupación Asperger Natales, Filomena Antilef Flores, valoró la instancia y su impacto, manifestando que, “este tipo de talleres es muy necesario. Las cuidadoras somos 24/7 y necesitamos un respiro. Lo que más necesitamos es el apoyo entre nosotros y la construcción de redes en la comunidad”, afirmó, subrayando además el rol clave de los entornos cercanos. “El vecino es fundamental, porque es a quien primero recurrimos en una emergencia”, agregó.

Por su parte, Elba Cuñocar, quien cuida a su hermano de 26 años, relevó los desafíos cotidianos del cuidado, indicando que, “es una labor difícil, implica estar pendiente todo el tiempo y muchas veces interpretar lo que la otra persona necesita. Es cambiar completamente tu vida”, señaló. Asimismo, destacó la importancia de estos espacios: “Permiten conocer otras experiencias, aprender y anticiparse a situaciones complejas. Son de gran ayuda para quienes cuidamos”.

Desde la casa de estudios señalaron que el objetivo es sensibilizar a la comunidad sobre el cuidado como una responsabilidad compartida, promoviendo entornos más empáticos, solidarios y comprometidos con el bienestar de quienes cuidan.