Río Rubens y Cerro Negro se convierten en aula para estudiantes de Turismo Sostenible de la UMAG

Río Rubens y Cerro Negro se convierten en aula para estudiantes de Turismo Sostenible de la UMAG

Salida a terreno permitió a alumnos y alumnas de Técnico de Nivel Superior en Turismo Sostenible aplicar conocimientos de sostenibilidad, ética y responsabilidad social en la observación y análisis de un territorio, cuyos resultados posteriormente fueron incorporados a sus proyectos académicos.

Salir de la sala de clases y conocer directamente el territorio fue parte de la experiencia que vivieron estudiantes de Técnico de Nivel Superior en Turismo Sostenible de la Universidad de Magallanes (UMAG), quienes recorrieron los sectores de Río Rubens y Cerro Negro para observar sus características ambientales, turísticas y de conservación.

La actividad se realizó en el marco de las asignaturas Ética, Sostenibilidad y Responsabilidad Social Empresarial y Terreno Integrado IV, gracias a una invitación de Río Rubens Conservancy y Life in Patagonia.

Durante la jornada, las y los estudiantes desarrollaron una guía de análisis que incluyó la observación del entorno, el reconocimiento de flora y fauna, la identificación de proyectos presentes o proyectados en el sector y la comparación entre los distintos lugares visitados.

Más que una salida académica, la actividad buscó generar herramientas que pudieran ser utilizadas posteriormente en los trabajos de los propios estudiantes. Los registros y observaciones recogidos durante el recorrido fueron incorporados a proyectos y preproyectos vinculados al proceso de finalización de la carrera, incluyendo la elaboración de páginas web y videos promocionales relacionados con el turismo.

Para Nelson Bahamonde, biólogo especialista en ecosistemas subantárticos y docente de Turismo Sostenible de la UMAG, el contacto directo con la naturaleza es una parte importante de la preparación de quienes se desempeñarán en el sector turístico.

“Desde mi perspectiva, este tipo de experiencias de terreno son fundamentales en la formación de las nuevas generaciones de profesionales del turismo. La educación no puede limitarse a entregar conocimientos teóricos; debe permitir que los estudiantes observen, cuestionen y comprendan directamente lo que sucede en la naturaleza, para posteriormente aplicar estos aprendizajes en su desarrollo profesional”.

Durante el recorrido, los estudiantes pudieron reconocer elementos ambientales, flora y fauna, además de observar transformaciones del territorio y conocer proyectos vinculados a estos espacios.

“Los estudiantes pudieron observar elementos ambientales, reconocer flora y fauna, analizar transformaciones del territorio y conocer los proyectos presentes en estos espacios. Al mismo tiempo, tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre las oportunidades y responsabilidades que implica desarrollar actividades turísticas en entornos naturales”, agregó el docente.

Bahamonde también destacó que los resultados de la salida no quedaron únicamente en el terreno. Parte de la información recopilada fue utilizada posteriormente en trabajos de investigación y proyectos de los estudiantes.

“Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia fue que la información recopilada en terreno no quedó solamente como una actividad fuera de la sala de clases. Los registros y observaciones fueron utilizados posteriormente en trabajos de investigación y proyectos vinculados a las etapas previas a la finalización de la carrera”.

Estos insumos fueron incorporados, entre otros productos, en páginas web y videos promocionales de posibles iniciativas turísticas, permitiendo que los futuros profesionales trabajen con información obtenida directamente en terreno.

Turismo con mirada territorial

La experiencia permitió integrar contenidos de aula con observación directa, investigación aplicada, sostenibilidad, ética y comunicación turística. Para Bahamonde, esta mirada resulta clave en la formación de quienes trabajarán en territorios donde el desarrollo turístico debe convivir con la conservación.

“Quienes trabajarán en turismo deben aprender a mirar el territorio no solamente como un recurso turístico, sino como un sistema que posee valores ambientales, sociales y culturales que deben ser comprendidos y respetados”.

En esta línea, el académico plantea que los futuros profesionales deberán enfrentar escenarios de cambio y tomar decisiones que permitan compatibilizar las actividades turísticas con el cuidado de los ecosistemas y las comunidades.

“Las nuevas generaciones de profesionales tendrán que enfrentar entornos sometidos a cambios cada vez mayores y deberán ser capaces de compatibilizar el desarrollo de actividades turísticas con la conservación de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades”.

Así, la experiencia en Río Rubens y Cerro Negro se suma al proceso formativo de las y los estudiantes como una instancia para aprender directamente del territorio y llevar ese conocimiento a sus futuros proyectos profesionales.

“En ese sentido, el terreno no fue solamente una salida fuera del aula. Fue una oportunidad para aprender desde la naturaleza y para la naturaleza, fortaleciendo una formación basada en la observación, la responsabilidad y el respeto por el patrimonio natural y cultural”, indicó el profesor.