La Carrera de Derecho de la Universidad de Magallanes conmemoró sus 25 años de existencia, con una clase magistral sobre la reparación civil. El destacado académico Dr. Esteban Pereira Fredes fue el encargado de encabezar el hito, analizando la reparación integral y los nuevos escenarios del daño moral en la sociedad actual.
¿Puede el derecho tener una dimensión mágica? Ésta fue la premisa central de la clase magistral dictada por el Dr. Esteban Pereira Fredes en la Universidad de Magallanes (UMAG). La actividad fue organizada por el Departamento de Ciencias Jurídicas, para conmemorar el vigésimo quinto aniversario de la carrera de Derecho.

En una exposición que superó la revisión dogmática tradicional, el abogado de la Universidad de Chile, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez y experto en filosofía del derecho privado, desglosó las tensiones invisibles que operan tras el principio de reparación integral del daño, un concepto que, según explicó, a menudo funciona más como un talismán de validación que como una regla técnica precisa.
El Director del Depto. de Ciencias Jurídicas, Dr. Ramón Mayorga McDonald, destacó que la elección del invitado responde a un esfuerzo por diversificar las áreas de análisis en cada aniversario. “En los aniversarios anteriores, hemos tenido un énfasis más dedicado al derecho público, al derecho constitucional, al derecho administrativo”, explicó, subrayando que la presencia del especialista es un “reflejo de lo que aspiramos como proyecto académico, de poder convocar a profesionales como el profesor Esteban, a aliarse con nuestra carrera”.
El debate sobre la “dimensión mágica” del derecho

Para el Dr. Pereira, la “magia” en el derecho no es una metáfora vacía, sino una función operativa de ciertos principios que tienden a legitimar la práctica judicial por su sola invocación. “La dimensión mágica tiene que ver con la posibilidad de que, cuando el consentimiento está presente, mágicamente se tiende a validar la práctica. Cuando esto está ausente, mágicamente se tiende a reprobar o cuestionar el funcionamiento de la práctica”, explicó el académico.
Según Pereira, este fenómeno ocurre porque el principio de reparación integral —la idea de reparar todo el daño y nada más que el daño— se utiliza a menudo para otorgar un barniz de corrección a decisiones judiciales, sin que necesariamente se cumpla su mandato técnico. “Pareciera que el principio valida mágicamente la práctica, por el hecho de estar presente en el funcionamiento judicial, por ejemplo, o en las apelaciones de litigantes”, señaló, advirtiendo que esta omnipresencia puede ocultar falencias metodológicas en la determinación de las indemnizaciones.
Uno de los puntos más críticos de la diatriba académica fue el llamado “efecto autoconspiratorio”. Pereira argumentó que el propio principio puede volverse contra la práctica jurídica que intenta guiar. “Puede ser que el propio principio tenga un efecto auto conspiratorio… que pueda perjudicar el propio funcionamiento de la práctica. Lo que quiero mostrar es precisamente eso, que puede tener como un efecto medio contraproducente”, sostuvo.

Nuevos escenarios: “Funas” y Redes Sociales

El Dr. Pereira también brindó un análisis del daño moral, especialmente, en casos donde se vulneran derechos fundamentales como la honra y la intimidad en el entorno digital. Pereira señaló que, estadísticamente en Chile, los accidentes siguen siendo la principal causa de demandas por daño moral, pero advirtió el surgimiento de estas nuevas tendencias de judicialización.
“El uso de, por ejemplo, datos personales, también el uso de imágenes, también lo que se denomina como la idea de funa o de acusación a otra persona por parte de redes sociales, es básicamente un caso paradigmático, hoy en día, de daño moral”.
Finalmente, el Dr. Pereira, quien visitó la zona por primera vez para este hito, valoró la recepción de la comunidad universitaria. “Estoy muy contento de estar acá, en la UMAG… el equipo humano, la comunidad me parece particularmente bonita”, concluyó el académico.
























