-La actividad, liderada por la paleontóloga Judith Pardo, permitió a futuros docentes aproximarse a la paleontología y comprender el valor del territorio como aula abierta, integrando conocimientos científicos con su futura labor educativa.
Una experiencia formativa en contacto directo con el territorio, vivieron estudiantes de Pedagogía de la Universidad de Magallanes, quienes participaron en una salida a terreno a la Reserva Nacional Magallanes, ubicada a pocos kilómetros de Punta Arenas. La actividad fue guiada por la paleontóloga e investigadora Judith Pardo y contó con la participación de la investigadora brasileña Fernanda Quaglio, en el marco de un proyecto de fortalecimiento de redes internacionales en investigación.
La iniciativa se vincula al proyecto Fondo de Vinculación Internacional para Instituciones de Investigación (FOVI), financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que ha permitido la creación de la Red de Paleontología Austral. “Hemos invitado a los estudiantes de Pedagogía porque ellos también tienen que entender cómo funciona la tierra y cómo mueren estos animales que encontramos acá en la región en una localidad tan cerca de la ciudad.Aquí al lado de Punta Arenas te encuentras con fósiles. Van a ser profesores y profesoras y pueden transmitir esto, la historia del pasado de nuestra región a sus estudiantes una vez ellos ya terminen su carrera”, explicó Judith Pardo.
En este contexto, la visita de la Dra. Quaglio, proveniente de la Universidad Federal de São Paulo, permitió desarrollar un taller dirigido a estudiantes de Pedagogía, acercando la paleontología a carreras que no están directamente vinculadas a las ciencias de la tierra.
“Encontramos una acumulación de moluscos como un conchal que se formó hace 35 millones de años atrás en un paisaje que era no muy distinto a lo que vemos hoy, pero en un ambiente que era un poco no tan frío, un poco más cálido, y esto significa que conocer lo que ha pasado 35 millones de años atrás es importante, entender lo que puede pasar si los cambios climáticos, si los cambios de temperatura seguirán en el futuro”, agregó la investigadora.


La actividad se enmarcó en la asignatura Ciencias de la Vida, impartida por la académica Magaly Vera, quien destacó el valor pedagógico de la experiencia. “Quisimos aprovechar la la oportunidad de que estaba Fernanda y de que podía acompañarnos como experta a ver una mirada distinta con respecto a cómo el paisaje cambia, cómo la vida es posible de que puedas deducir con estos restos fósiles, cómo fue la vida antes, cómo era el paisaje antes, porque en general cada vez que nosotros hablamos de ciencias de la vida, pensamos en lo que podemos ver, no en las cosas que existieron antes y las evidencias que tenemos de eso”.
Durante el recorrido, los estudiantes pudieron observar formaciones fósiles y comprender procesos geológicos asociados a cambios ambientales a lo largo del tiempo. La investigadora Fernanda Quaglio explicó que, “es importante saber qué pasó en el pasado para conocernos y saber qué debemos hacer para el futuro”.
La experiencia fue ampliamente valorada por los estudiantes, quienes destacaron el aprendizaje interdisciplinario y su aplicación futura en el aula. Matías Escamilla, estudiante de segundo año de Pedagogía en Educación Básica, señaló que, “aprendí cómo un desprendimiento de una compactación o un depósito de conchas puede moverse tanto a pesar de estar tan lejos y cómo la naturaleza también va formando y cambiando constantemente. Me gustó mucho aprender de los distintos tipos de conchas que encontramos y con la observación también ir analizando y aprendiendo acerca de la vida, cómo vivieron esos organismos”.
Por su parte, Valentina Paredes destacó el valor del entorno como espacio educativo: “Este fue un recorrido muy hermoso. Me gustaría mucho en algún futuro hacer actividades con los niños acá porque es importante que aprendan en qué lugar viven y que tienen mucha suerte de vivir acá”.
En tanto, Valentina Vivar subrayó el impacto de la experiencia práctica en la enseñanza: “Me pareció una bonita instancia donde aprendí cosas que son fuera del área que voy a ejercer, pero llevándolo al aula también es llamativo y se puede implementar con los niños desde temprana edad, no solo verlos en imágenes, sino también como nosotros tuvimos la oportunidad de verlos físicamente”.
La jornada evidenció el potencial de la región como laboratorio natural para la formación docente, fortaleciendo el vínculo entre ciencia, territorio y educación.






