El Dr. José Brilha, evaluador de la UNESCO, analizó el potencial de la región para integrar una red internacional de protección del patrimonio geológico. Según informó, eso sólo se puede lograr si el territorio está suficientemente estudiado e inventariado.
Habitualmente, el relato acerca de Magallanes subraya la biodiversidad del territorio. Sin embargo, ella no sería posible sin la geodiversidad, es decir, la variedad de elementos inertes (sin vida) que conforman el medio físico, y que incluye rocas, minerales, fósiles, suelos, sedimentos, formas del relieve —como montañas o valles— y procesos geológicos.

El Dr. José Brilha —académico de la Universidad de Minho, Portugal— lleva muchos años dedicado al estudio y conservación de este patrimonio. Hoy, es una de las personas que analiza las solicitudes para integrar el listado de Geoparques Mundiales, áreas geográficas en las que se gestionan sitios y paisajes de importancia geológica internacional. Son parte del Programa Internacional de Geociencias y Geoparques de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
A inicios de este año, y en el contexto del proyecto Fomento a la Vinculación Internacional (FOVI-ANID) liderado por la Universidad de Magallanes (UMAG), el Dr. Brilha viajó a Punta Arenas, y participó en un conversatorio sobre la conservación del patrimonio geológico de Magallanes, bajo el estándar UNESCO. Porque esta región tiene potencial para alcanzar esta designación, tal como en 2019 la obtuvo el Geoparque Kütralkura en La Araucanía.
El valor de las rocas
Los Geoparques Mundiales de la UNESCO se gestionan a través de un concepto holístico de protección, educación y desarrollo sostenible. Su enfoque “de abajo hacia arriba”, combina conservación y desarrollo sostenible involucrando a las comunidades locales. En la actualidad, existen 241 sitios designados en 51 países.

Durante su charla, Brilha explicó el valor de conservarlos. “Es necesario preservar estos sitios de importancia científica porque los geólogos del futuro van a necesitar tener acceso a estos lugares; lugares importantes para comprender cómo ha acontecido la evolución del planeta”, aseveró.
A su juicio, el Geoparque es una figura más pragmática y cercana a la gente, pues “un geoparque no es sobre geología, es sobre la biodiversidad que existe dentro; un geoparque es para las comunidades. Su objetivo es promover el desarrollo sostenible de las comunidades en ese territorio”, sentenció.
Magallanes y las figuras de la UNESCO

La región de Magallanes ya cuenta con dos designaciones de la UNESCO, correspondientes a las Reservas de la Biosfera Torres del Paine y Cabo de Hornos. Y si quisiera postular su patrimonio geológico a este reconocimiento mundial, no sería fácil lograrlo. Según el experto, “es muy difícil que la UNESCO acepte nominaciones para nuevos sitios. Se tiene que demostrar científicamente que lo que se está proponiendo es lo más representativo de ese tipo en todo el mundo”.
Magallanes posee rasgos geológicos de relevancia internacional, como sus sistemas glaciares, fiordos y los singulares estromatolitos (estructuras minerales formadas por microorganismos) y drumlins (colinas alargadas y aerodinámicas de origen glacial, formadas por la acumulación de sedimentos bajo el hielo). No obstante, para que estos alcancen un reconocimiento internacional, el científico advirtió que el primer paso es técnico: “saber que existe, cuál es su importancia, cuáles sus amenazas, si hay o no riesgo de degradación. Eso es parte del inventario que todos los países deberían tener”.
Finalmente, el éxito de cualquier iniciativa dependerá de la voluntad política y la educación. De hecho, la “democratización del conocimiento” fue un eje central del encuentro, resaltando que la ciencia no debe ser cerrada, sino que debe permear desde la educación parvularia hasta los tomadores de decisiones. Y es que sin el apoyo de la base social y el compromiso de los gobernantes, el potencial geológico de Magallanes seguirá siendo un tesoro invisible.

