–El académico de la Escuela de Medicina de la UMAG y especialista en toxicología, Luis González, explicó los alcances, limitaciones y criterios que deberían considerarse ante la propuesta de aplicar estos exámenes a autoridades.
La propuesta de establecer un examen obligatorio de detección de drogas para autoridades ha abierto un debate sobre la utilidad, confiabilidad e interpretación de este tipo de pruebas. Para comprender qué información entregan realmente estos análisis y cuáles son sus posibles márgenes de error, el académico e investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Magallanes, Luis González, abordó el tema en el programa Región en Diálogo de UMAG TV.
Químico farmacéutico, Máster Internacional en Toxicología y magíster en Gestión en Salud, González explicó que existen distintos tipos de test y que sus resultados dependen tanto de la metodología como de la muestra analizada.
“Hay muchos tipos de test de drogas. Normalmente se diferencian en cuanto a la metodología de análisis, en cuanto a las ventanas de detección que tienen o sea de si estamos hablando de días, semanas, meses y también dentro de los mismos tipos de exámenes aparte del tipo de muestra cambia el proceso a través del cual se detecta la droga existiendo elementos más selectivos y otros menos selectivos entonces mientras menos selectivo es el examen más probable es que aparezcan los famosos falsos positivos o los falsos negativos”, explicó.
El especialista detalló que los análisis preliminares de orina, aire exhalado y algunos test de pelo utilizan inmunoensayos, mientras que los métodos confirmatorios pueden recurrir a técnicas de mayor especificidad. En este último grupo se encuentra la cromatografía líquida con espectrometría de masa en tándem, utilizada para identificar sustancias con un alto nivel de precisión.
“Entonces al final yo estoy detectando no solamente una molécula de un determinado peso molecular y que se puede confundir con otras sino que estoy comparando los fragmentos entonces, es muy raro que un examen salga falso positivo porque es altamente específico”, señaló.
Resultado e interpretación
González enfatizó que un resultado positivo no debe interpretarse automáticamente como una prueba de consumo voluntario. Los exámenes pueden detectar exposición a determinadas sustancias y existen distintas variables que deben ser consideradas al analizar el resultado.
“El ensayo es muy objetivo en el sentido de decir ¿hay exposición a drogas o no?, claro es como yo te muestro el dato duro pero depende de los aspectos analíticos dependiendo de las conductas de las personas, dependiendo de las sintomatologías de las personas nos van a servir para decir si esta persona puede ser un consumidor habitual, puede ser un consumidor no habitual pero al final lo más objetivo que puede decir este tipo de exámenes es si lhay exposición que no necesariamente implica consumo voluntario”, explicó.

En el caso de los análisis de cabello, además, existe una ventana de detección que puede abarcar varios meses. El académico señaló que normalmente se analiza una muestra cercana a la raíz y que, como referencia, se considera un crecimiento aproximado de un centímetro por mes. Por ello, distintos exámenes realizados en fechas diferentes pueden abarcar períodos que no necesariamente coinciden.
A esto se suman factores asociados a los umbrales de detección utilizados por los laboratorios. “Ahora de nuevo habría que ver qué droga era”, puntualizó González al referirse a casos en que distintos análisis pueden entregar resultados diferentes.
La importancia de la contramuestra
Frente a la posibilidad de un resultado cuestionado, el académico planteó la necesidad de realizar una evaluación más completa antes de establecer conclusiones o consecuencias para una persona.
“Lo que yo creo que es importante destacar es que pensemos si este mecanismo realmente es útil para lo que se promete que va a ser exactamente claro y lo otro es que ante la posibilidad más allá por mínima que sea de que existan falsos positivos tenemos que también ver cómo se resguarda la integridad de la persona mientras se confirma efectivamente”, sostuvo.
A su juicio, ante un resultado positivo debería considerarse la revisión de la contramuestra y de los antecedentes asociados al proceso de análisis. También destacó la importancia de la cadena de custodia, considerando que la toma, traslado y procesamiento de las muestras forman parte de un procedimiento documentado.
“Entonces hay fuentes de error, claro, igual hay un protocolo más riguroso pero lo que yo creo que es importante destacar es que pensemos si este mecanismo realmente es útil para lo que se promete que va a ser exactamente”, reiteró.
¿Es suficiente para combatir el narcotráfico?
Más allá de la capacidad técnica de los exámenes, González planteó que el debate también debería considerar la efectividad de la medida respecto de su objetivo declarado.
“Yo la verdad no me iria por esta dinámica de que el laboratorio falló a menos que yo quiera iniciar un proceso de decir ya voy a denunciar al ISP voy a denunciar a algún lado para decir que revisen los protocolos porque estamos hablando de un laboratorio que se certificó continuamente en un estándar internacional con un mecanismo de medicina internacional”, indicó.
El académico también cuestionó si los recursos destinados a realizar estos exámenes tendrían un impacto significativo en la lucha contra el narcotráfico y propuso evaluar otras herramientas de investigación y fiscalización.
En ese sentido, sostuvo que el test de drogas puede tener utilidad como herramienta de detección, pero que su aplicación debe estar acompañada de criterios claros sobre interpretación, confirmación y resguardo de las personas involucradas.
Para González, el desafío no está únicamente en determinar si una muestra resulta positiva o negativa, sino en establecer qué significa ese resultado y qué decisiones pueden tomarse responsablemente a partir de él.
Región en Diálogo va todos los lunes, miércoles y viernes en vivo a partir de las 10.00 horas por las plataformas de UMAG TV.
