–La actividad reunió en la UMAG a representantes de universidades estatales de distintas regiones del país para compartir experiencias, reflexionar sobre políticas inclusivas y promover estrategias que permitan avanzar hacia una educación superior más equitativa y accesible.
¿Cómo avanzar hacia una educación superior verdaderamente inclusiva? Esa fue una de las preguntas centrales que marcó el seminario “Promoviendo buenas prácticas inclusivas en educación superior”, realizado recientemente en la Universidad de Magallanes (UMAG) y organizado por la Unidad de Acompañamiento Estudiantil (UAE), dependiente de la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DBDE).
La jornada reunió a académicos, profesionales, estudiantes y representantes de universidades estatales de distintas regiones del país, quienes compartieron experiencias y reflexionaron sobre los desafíos que enfrentan las instituciones para construir entornos educativos cada vez más inclusivos, accesibles y respetuosos de la diversidad.
Entre las expositoras invitadas estuvo Arlett Krause, académica de la Universidad de La Frontera y coordinadora de la Red de Universidades Estatales por la Inclusión, quien destacó el significado que tuvo realizar este encuentro en la región más austral del país.
“Para nosotros como red es un hito muy relevante. Este es nuestro primer encuentro presencial y estar aquí en Magallanes es un anhelo que venía planificado desde el año pasado. Es un espacio de compartir, de avanzar en buenas prácticas y de irnos formando progresivamente en los desafíos de la inclusión en educación superior”, señaló.
Krause valoró además los avances alcanzados durante la última década por las instituciones estatales en esta materia. “Partimos en un momento en que ninguna universidad tenía una política de inclusión y hoy día ya tenemos todas las universidades con políticas aprobadas, recientemente aprobadas o en proceso de construcción. Eso ha sido un avance sustancial”, afirmó.
La coordinadora general del Proyecto Ethos del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH), María Virginia Ávila, destacó la relevancia de generar espacios de encuentro para abordar estas temáticas.










“Es un espacio muy nutritivo, un espacio de encuentro que valoramos muchísimo como universidades, donde podemos trabajar sobre temáticas tan relevantes para una educación de calidad”, expresó.
Asimismo, subrayó que la inclusión forma parte de los pilares que fortalecen la identidad de las universidades estatales. “Pensar la inclusión como un sello hoy día es uno de los caminos que estamos fortaleciendo”, indicó.
Desde una perspectiva regional, la académica de la Universidad de Aysén, Gaby Castro Guerrero, valoró la posibilidad de intercambiar experiencias entre instituciones que comparten desafíos territoriales similares.
“Los desafíos que tienen las universidades regionales son distintos a los de las universidades más grandes. Lo que he observado es que los procesos de transformación son mucho más a escala humana y eso tiene una ventaja”, comentó.
La académica destacó además que la inclusión requiere transformaciones que trasciendan las políticas institucionales y lleguen directamente a las aulas. “Finalmente, donde realmente está el proceso fino de la inclusión es la sala de clases. Por eso estos espacios de intercambio entre académicos y unidades de inclusión son tan importantes”, sostuvo.
Por parte de la Universidad de Magallanes, la jefa de la Unidad de Acompañamiento Estudiantil, Magnolia Chaparro, relevó el valor de este seminario para continuar fortaleciendo una cultura inclusiva al interior de la institución.
“La Universidad de Magallanes ha ido avanzando en este proceso de inclusión y el unirnos a todas las universidades estatales del país nos permite crecer y entender que territorialmente somos distintos y que estamos recibiendo una gran cantidad de estudiantes diversos que requieren acceso y participación en la educación superior”, afirmó.
Respecto de los desafíos futuros, Chaparro señaló que el objetivo es que la inclusión se transforme en una práctica cotidiana. “Tenemos todavía el desafío de hacer toda esta bajada y lo que implica una política de inclusión real, pero no solamente porque quede escrita, sino porque la hagamos vida”, enfatizó.
La actividad permitió reafirmar el compromiso de las universidades estatales con la construcción de comunidades educativas más inclusivas, promoviendo estrategias que favorezcan la participación, el aprendizaje y el bienestar de todas las personas que forman parte de la educación superior.


