–El doctor en Derecho, Ramón Mayorga, analizó el denominado “Plan Escudo Fronterizo”, advirtiendo un posible retorno a paradigmas centrados en la seguridad y subrayando la necesidad de equilibrar el control migratorio con el respeto a los derechos humanos.
El anuncio del denominado “Plan Escudo Fronterizo” ha reabierto el debate sobre la política migratoria en Chile. Desde la academia, el abogado y profesor de la carrera de Derecho de la Universidad de Magallanes (UMAG), Ramón Mayorga Mc Donald, planteó que estas medidas involucran un giro relevante en el enfoque adoptado por el país en los últimos años.
Según explicó en el programa Región en Diálogo de UMAG TV, en Chile el fenómeno migratorio ha estado presente de manera constante en la discusión pública durante la última década, particularmente en contextos electorales. “El asunto migratorio forma parte de la coyuntura permanente”, señaló, recordando que desde 2017 ha sido un tema central en el debate político nacional.
En ese contexto, Mayorga indicó que el llamado “escudo fronterizo” no corresponde a una única medida, sino a un conjunto de acciones orientadas principalmente al control del ingreso irregular. Sin embargo, advirtió que su implementación podría implicar un retorno a enfoques anteriores a la actual legislación migratoria.
“Hay como una intención de retomar ciertos discursos y paradigmas previos a la ley vigente”, afirmó, en alusión a la Ley 21.325 de Migración y Extranjería, promulgada en 2021, la cual buscó reconocer a las personas migrantes no solo como sujetos de control, sino también como sujetos de derechos.
El académico explicó que históricamente la política migratoria chilena estuvo marcada por una mirada de seguridad, en la que el extranjero era percibido como un potencial riesgo. En contraste, la normativa actual introdujo principios orientados a garantizar derechos fundamentales que la Constitución chilena ya reconoce a todas las personas, y a despenalizar el ingreso irregular, considerándolo una infracción administrativa y no un delito.
No obstante, Mayorga enfatizó que los Estados mantienen su soberanía para definir sus políticas migratorias, aunque estas deben ejercerse dentro de límites claros. “Estas potestades deben desarrollarse respetando el orden constitucional, el Estado de Derecho y los compromisos internacionales en materia de derechos humanos”, sostuvo.

Control migratorio: alcances reales frente a un fenómeno estructural
Respecto a la efectividad de medidas como el refuerzo fronterizo o la militarización, el académico planteó que su impacto suele ser limitado. “La experiencia mundial muestra que pueden tener efectos en el corto plazo, pero difícilmente cambian de manera definitiva las rutas migratorias”, explicó, agregando que estos flujos responden a factores estructurales como crisis políticas, económicas o conflictos internacionales.
En esa línea, utilizó una analogía para describir el fenómeno: “Las migraciones son como el agua; si se bloquea un punto, el flujo buscará otro cauce”. Esto, a su juicio, evidencia la complejidad del fenómeno y la necesidad de abordarlo desde múltiples dimensiones.
El académico también llamó a evitar simplificaciones en el debate público, especialmente aquellas que vinculan directamente migración e inseguridad. “La proporción de personas migrantes que comete delitos está dentro del promedio de su representación dentro de la población nacional, y generalizar puede generar riesgos de estigmatización y vulneración de derechos”, advirtió.
“Hay cerca de un millón ochocientas, novecientas mil personas migrantes en Chile, en general, la proporción de ellas que delinque es muy baja, sin desconocer que sí existen y que han estado involucradas muchos en delitos también de mucha connotación social. Particularmente, respecto de delitos de la Ley de Drogas, y delitos de alta connotación social vinculados a organizaciones criminales internacionales, existe cierta sobrerrepresentación de la población extranjera. Sin embargo, instalar el discurso de la asociación entre migración y criminalidad como una verdad completa y absoluta también genera estos otros riesgos de hostilidad hacia la población migrante de atropellos o abusos en muchos casos a sus derechos por parte del Estado y también de la ciudadanía en general que genera cierta animadversión en contra de ellos”, explicó el académico de Derecho.
Finalmente, Mayorga destacó que la migración es un fenómeno global y dinámico, impulsado por diversas causas, incluyendo factores económicos, sociales, políticos e incluso climáticos. “Hoy hablamos de movilidad humana porque es un concepto más amplio que permite comprender mejor esta realidad compleja”, concluyó.
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