–El director del Centro de Estudio de los Recursos Energéticos de la Universidad de Magallanes, Dr. Humberto Vidal, destacó el carácter interdisciplinario del estudio que permitió implementar el horario permanente en la región, así como su impacto en la calidad de vida y su vínculo con el desarrollo energético local.
A casi una década de la implementación del horario único en la Región de Magallanes, el director del Centro de Estudio de los Recursos Energéticos (CERE) de la Universidad de Magallanes, Dr. Humberto Vidal Gutiérrez, destacó el valor de este hito como un ejemplo de cómo la evidencia científica puede incidir en políticas públicas con impacto directo en la calidad de vida de las personas.
Durante su participación en el video podcast de actualidad “Región en Diálogo” de UMAG TV, el académico recordó que el estudio —realizado en 2016— fue una experiencia inédita por su carácter interdisciplinario. “Fuimos los coordinadores del trabajo, pero recibimos la colaboración de colegas de distintas facultades. Era la primera vez que nos enfrentábamos a un estudio que incorporaba salud, educación, seguridad y muchas otras variables”, explicó.
El proceso, dijo Vidal, incluyó entrevistas con diversos actores sociales e institucionales, desde servicios públicos hasta organismos como Carabineros, aeropuertos y entidades financieras, con el objetivo de evaluar las implicancias reales de mantener un horario diferenciado respecto del resto del país. “Tuvimos que ver qué significaba estar desfasados una hora en todos los ámbitos de la vida cotidiana”, agregó.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que el impacto en el consumo energético era marginal. “Determinamos que el ahorro era menor al 1%. Por eso, el argumento principal fue el bienestar de la comunidad”, sostuvo Vidal. En ese sentido, destacó que “esa horita más de luz en la tarde la ciudadanía la valora mucho”, ya que permite un mejor uso del tiempo después de la jornada laboral o educativa.
En cuanto a las consecuencias, el académico indicó que, si bien existen desafíos como la coordinación horaria con el resto del país, estos se han ido resolviendo con el tiempo. “La historia nos va demostrando que, si nos ponemos de acuerdo, ese desfase casi ni se nota”, señaló, agregando que incluso otras regiones han observado este modelo. De hecho, comentó que Aysén consultó la experiencia y posteriormente (en 2023) adoptó una medida similar.

Impulso para una política energética
Más allá del horario, Vidal vinculó este trabajo con una mirada más amplia sobre el desarrollo energético regional. Recordó que estudios impulsados por la UMAG permitieron identificar tempranamente el potencial de las energías renovables en Magallanes, especialmente el viento, lo que sentó las bases para el interés en el hidrógeno verde. “El pensar la matriz energética nacional en la época fue un hito para nuestra universidad porque el gobierno regional y central confiaron en nuestras capacidades. Entre 2014 y 2017 identificamos que Magallanes necesitaba desarrollar energías renovables y, en particular, sacarle todo el potencial al viento. Por ahí por 2019 o 2020 comenzó a llegar gente de fuera hablando de la posibilidad de aprovechar el viento no solamente para producir electricidad. Llegaban diciendo: “¿Es posible transformar el viento en un combustible?”. Y ahí aterriza el hidrógeno verde y sus derivados en Magallanes. Si no hubiésemos tenido el estudio de la matriz con la recopilación de datos de viento, no hubiésemos podido apoyar a estos intereses de inversión”, explicó el ingeniero.
Sobre este último, reconoció que actualmente existe una pausa en su desarrollo, pero la interpretó como una oportunidad estratégica. “Esta es una ventana perfecta para avanzar en formación, generar material y trabajar con los liceos técnicos. Por eso se justifica el laboratorio que inauguramos a principios de marzo. Contar con esa infraestructura es una de nuestras grandes satisfacciones”, agregó el director del CERE UMAG.
Asimismo, planteó la necesidad de ampliar la mirada del hidrógeno verde más allá de la exportación, promoviendo su uso en el consumo local e industrial. En ese contexto, mencionó su potencial para la producción de combustibles sintéticos, fertilizantes y como alternativa a los combustibles fósiles, especialmente en un escenario global marcado por la inestabilidad de las cadenas de suministro.
Finalmente, Vidal abordó otras oportunidades energéticas para la región, como el impulso a la electromovilidad y la posible llegada de industrias como centros de datos, que demandan grandes volúmenes de energía limpia. “Hay inversionistas interesados en traer Data Centers a Magallanes, y eso necesita electricidad barata que puede dar un parque eólico. Probablemente, mientras está detenida la industria del hidrógeno verde, venga otra industria como ésta a incentivar parques eólicos más grandes. Punta Arenas tiene el tamaño perfecto para ser piloto de transporte eléctrico”, cerró.
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