Durante seis días, navegaron por los fiordos de la región subantártica de Magallanes, un equipo que reunió investigadores e investigadoras de Chile, Alemania y Brasil. La campaña busca estudiar el impacto que tendría el retroceso glaciar en los bosques submarinos de algas pardas y rojas y su biodiversidad asociada.
Fuente: Comunicaciones LEMAS UMAG
Los fiordos de la Patagonia chilena albergan extensos bosques submarinos dominados por el huiro gigante (Macrocystis pyrifera), verdaderas “selvas marinas” que proporcionan alimento y hábitat a numerosas especies, además de almacenar grandes cantidades de carbono. Sin embargo, estos ecosistemas subantárticos podrían enfrentar transformaciones profundas en el futuro. El aumento de las temperaturas globales está acelerando el retroceso de los glaciares, incrementando el aporte de agua dulce y sedimentos hacia los fiordos, lo que estaría alterando las condiciones de salinidad, luz y disponibilidad de hábitat para las comunidades marinas.
Para comprender mejor estos cambios, un equipo científico internacional desarrolla una expedición en los fiordos de la Patagonia chilena, por los alrededores de Bahía Inútil y seno Almirantazgo. La campaña reúne a investigadores e investigadoras de tres instituciones de Chile- la Universidad de Magallanes (UMAG), el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y el Instituto Milenio BASE– junto a científicos de la Universidad de Bremen, de Alemania, y la Universidad de São Paulo, de Brasil.
Además de las algas pardas, los investigadores estudian poblaciones de Sarcopeltis skottsbergii– conocida como luga roja- junto con la flora y fauna asociada; así también el fitoplancton y los microbiomas vinculados a estas algas. A través del buceo y el uso de equipamiento de última generación, el equipo recolecta muestras y registra información que permitirá comprender cómo los cambios ambientales en los fiordos están influyendo en estas comunidades marinas.
El Dr. Andrés Mansilla, director del Laboratorio de Ecosistemas Marinos Antárticos y Subantárticos (LEMAS) de la UMAG, investigador del CHIC y responsable de la expedición, destaca el carácter colaborativo de la campaña. “Durante seis días de trabajo en terreno reunimos a investigadores de tres países diferentes junto a estudiantes de pregrado, magíster y doctorado. Este tipo de expediciones no solo nos permite avanzar en el estudio de los ecosistemas marinos subantárticos de la región, sino también formar nuevas generaciones de científicos en un contexto de generación de redes de colaboración internacional”, señala.
Colaboración internacional
Desde Alemania, el profesor Kai Bischof, del Departamento de Botánica Marina (MarBot) del Centro de Ciencias Ambientales Marinas (MARUM) de la Universidad de Bremen, destaca el valor de estudiar estos sistemas naturales. Junto a la estudiante de licenciatura Lisanne Gerbach, aprovechó esta oportunidad para comparar los resultados obtenidos en la Patagonia con investigaciones que su equipo desarrolla en sistemas influenciados por glaciares en el Ártico, en el marco del proyecto europeo SEA-Quester (www.sea-quester.eu). “Exploraremos cómo cambia la fisiología de Macrocystis bajo condiciones de menor salinidad y disponibilidad de luz a lo largo de las plumas de descarga glacial. Al combinar estos datos con mediciones del clima de luz submarino, buscamos revelar tendencias de pérdida o ganancia de hábitat para estas macroalgas y sus efectos en los ecosistemas de fiordos”, explica.
Para Lisanne Gerbach, estudiante de la Universidad de Bremen, participar en la expedición también ha sido una experiencia formativa única. “Esta fue mi primera expedición científica y resultó ser una experiencia inolvidable. Tanto el trabajo de investigación en la embarcación como la extraordinaria flora y fauna que nos rodeaba hicieron de esta campaña algo muy especial. No podría haber imaginado un mejor destino para mi primera expedición que los impresionantes paisajes naturales de la Patagonia subantartica”, comenta.
La expedición también contó con la participación del Dr. Leonardo Zambotti Villela, investigador asociado del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo (Brasil). Su trabajo se enmarca en el Programa para el Atlántico Sur y la Antártica (PROASA) de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP), iniciativa que busca ampliar el conocimiento científico sobre estas regiones para enfrentar la crisis planetaria y promover el desarrollo sostenible.
En este contexto, junto al profesor Pio Colepicolo impulsan el proyecto “Dinámica de la biodiversidad algal bajo los efectos del cambio climático (2025/07548-9)”, que integra la experiencia ecológica del equipo chileno con la infraestructura de investigación de la Universidad de São Paulo. En la actual expedición- campaña conjunta entre el proyecto FONDECYT de LEMAS y PROASA- el Dr. Leonardo Zambotti Villela participa en la recolección de especies centinelas claves para estudiar cómo el cambio climático podría afectar la biodiversidad de macroalgas y las comunidades marinas asociadas.
“Esta expedición se construye sobre una colaboración previa entre nuestros equipos”, señala el Dr. Zambotti. “En visitas anteriores ya habíamos trabajado junto a investigadores de la Universidad de Magallanes en técnicas de muestreo y análisis molecular, y esta campaña nos permite seguir profundizando ese trabajo conjunto”.
Interdisciplina y diversidad de miradas
La expedición contó con investigadores y estudiantes que aportaron distintas aproximaciones científicas al estudio de estos ecosistemas. Entre ellos, el investigador Renato Borras-Chavez de la Universidad de Rhode Island, quien participó como buzo científico apoyando las labores de muestreo del equipo. Borras-Chavez también investiga la ecología y genética de focas leopardo junto a un equipo que trabaja en Chile, Nueva Zelanda y la Antártica. Aprovechando el paso de esta expedición por el fiordo Parry, logró obtener muestras de un individuo mediante drones y técnicas de muestreo remoto, un registro valioso dada la dificultad de estudiar esta especie en zonas australes.
En paralelo, el Dr. Jaime Ojeda, investigador del Centro CHIC y adscrito al Instituto Milenio BASE, trabajó en la evaluación de la diversidad bentónica en los bosques de M. pyrifera, analizando los cambios de las comunidades marinas a lo largo de gradientes de salinidad entre zonas con influencia directa del deshielo glaciar y otras más alejadas, mientras que las estudiantes de magíster del LEMAS- UMAG, Camila Catalán y Karen Chaura, colaboraron respectivamente en análisis de fotosíntesis de macroalgas y en la recolección y caracterización de invertebrados asociados a estos bosques submarinos.
Por su parte, el estudiante de doctorado UMAG, Francisco Bahamonde (LEMAS-UMAG-BASE), además de participar en las labores enmarcadas en el proyecto FONDECYT de LEMAS, se dedicó al estudio y a la identificación de microalgas bentónicas potencialmente tóxicas o nocivas y a la evaluación de la presencia de fitoplancton dañino en zonas donde se desarrolla la pesquería del ostión del sur, además de colectar muestras para el estudio de microbiomas asociados a macroalgas mediante herramientas biomoleculares.
Los datos y muestras obtenidos durante esta campaña permitirán avanzar en la comprensión de cómo el retroceso de los glaciares está transformando los ecosistemas marinos de la Ecorregión Subantártica de Magallanes. Al integrar distintas disciplinas y colaboraciones internacionales, el equipo espera aportar información clave para comprender y proteger los bosques submarinos de macroalgas y su biodiversidad asociada en un contexto de cambio global.





